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Sociedades Anónimas al servicio de los start up´s

26/02/2014

1.   El aterrizaje de una idea 

Cuando el empresario descubre -como por casualidad- una nueva oportunidad de negocio, fruto de esa capacidad especial que sólo disponen unos pocos, de estar alerta y desentrañar las necesidades del mercado; inmediatamente se pregunta pero ¿cómo desarrollo la idea? ¿qué costo tiene poner en funcionamiento la estructura necesaria? ¿qué sucedería si, al final, la idea no es buena? ¿qué riesgos personales tengo y cómo puedo limitarlos? ... y así, muchas ideas probablemente exitosas terminan olvidadas en algún cajón del quienes están llamados a ser los principales motores de la economía: los emprendedores. 

Este problema, que indudablemente genera perjuicios al empresario, también implica un daño a la sociedad en su conjunto, en la medida en que dejan de prestarse servicios que harían más eficientes las relaciones comerciales, de satisfacerse las necesidades del mercado lo que, en definitiva, enlentece el desarrollo del país y, en concreto, dejan de crearse los puestos de trabajo que la creación de la empresa hubiera implicado.

2.   La SA pre-constituida como vehículo empresarial

En Uruguay, las dificultades que implican los start up empresariales se encuentran significativamente mitigadas por la práctica frecuente de adquisición de sociedades anónimas pre-constituidas (shelf companies) sin actividad previa, las que, una vez compradas, puedes quedar operativas en un plazo de 72 horas. 

Existen empresas que se dedican a “fundar” sociedades anónimas (SA) y llevar a cabo todo su proceso legal de constitución (que insume varios meses), para luego enajenar la totalidad de sus acciones al emprendedor o inversor quien, una vez cumplidas una serie de formalidades ya contará con al estructura necesaria para desarrollar su idea empresarial o realizar su inversión a través de la estructura legal más conveniente. 

La SA es una estructura jurídica flexible y adecuada para llevar a cabo los más diversos proyectos empresariales. Frecuentemente son utilizadas para:

a)   la realización de todo tipo de negocios, actos y contratos con bienes inmuebles de cualquier naturaleza, dentro o fuera del Uruguay;

b)   manejar las cuentas corrientes, portafolios, o depósitos en el Uruguay o en el exterior;

c)   la adquisición y/o administración de paquetes accionarios, para realizar operaciones a través de una sociedad aparentemente no vinculada; 

d)   efectuar préstamos, mutuos o aportes de capital a empresas y/o personas físicas;

e)   realizar todo tipo de operaciones en bolsa de valores, en cualquier plaza financiera;

f)   incorporar capital a la empresa y/o adquirir bienes para la misma;

g)   registrar marcas o patentes y recibir royalties por el uso de las mismas;

h)   la compra, venta, locación, administración de bonos, títulos, letras de tesorería, o cualquier otro documento de deuda pública o particular, al portador o nominativo;

i)   la ejecución de mandatos, comisiones, representaciones, y fideicomisos por cuenta propia o de terceros;

j)   operaciones de intermediación de comercio exterior, comprando y vendiendo, o para recibir comisiones como agente de comercio exterior de empresas extranjeras.

3.   Proceso de adquisición

La compra y puesta en marcha de las SA preconstituidas, tiene un costo total aproximado de solamente USD 5.000, e implica los siguientes pasos:

a.   El adquiriente debe optar de entre una lista de sociedades disponibles eligiendo el nombre y capital autorizado de la sociedad, así como el objeto social (importación, exportación, agropecuario, etc.). 

b.   Designar los directores que integrarán el Directorio de la sociedad, aportando: nombre y dirección, nacionalidad, ocupación, estado civil, tipo y número de documento de identidad, así como los cargos que desempeñarán en el directorio (Presidente, Vicepresidente, Director). 

c.   Para completar el proceso de adquisición, los miembros del nuevo directorio deberán: i) Aceptar sus cargos en el directorio y firmar el acta de directorio por la que aceptan el cargo. ii) Firmar formularios de inscripción ante la Administración Fiscal y el organismo de Seguridad Social. iii) Firmar la declaratoria de directores a ser presentada ante el Registro Nacional de Comercio. 

Cumplidos los mencionados trámites, es usual que los asesores jurídicos, notariales y contables, colaboremos con el empresario en la apertura de las cuentas bancarias- actualmente indispensables para el desarrollo de cualquier empresa-, así como, en su caso, con el registro de las marcas involucradas ante la Dirección Nacional de la Propiedad Industrial y la administración contable-tributaria de la nueva empresa, de manera que el emprendedor se preocupe exclusivamente del desarrollo de su Idea. 

El éxito, en todo caso dependerá de sus cualidades empresariales y no se verá empañado por las trabas burocráticas y las pérdidas de tiempo, activo que en el ámbito empresa, es oro.

El equipo de PÉREZ DEL CASTILLO & Asociados queda a disposición para colaborar  en la puesta en marcha de su empresa y para informarlo en detalle acerca del régimen jurídico societario y tributario de la sociedad anónima uruguaya.


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